Que nadie te salve la vida

Querida hija mía, tú no me conoces, pero estoy seguro de que harás lo que te pido desde la muerte. Las palabras me han traído hasta aquí; con las palabras se ofrece y se promete, con las acciones se cumple. El eslabón que cerrará tanto dolor está en tus manos. Tienes que encontrar a su hijo y pedirle el perdón que yo no tengo tiempo de suplicar. Aun las buenas personas pueden cometer actos de maldad. A pocos meses de morir, Enzo enfrenta una decisión difícil: Víctor, quien le salvó la vida en su juventud, le pide que salde esa deuda pendiente con él. Para ello, debe matar a una...
