Cartas a Milena

Franz Kafka conoció a la periodista Milena Jesenska en abril de 1920, durante un viaje a Praga. Se hallaba en un café en compañía de unos amigos comunes y durante la conversación Milena le propuso traducir al checo dos de sus relatos. Así empezó la relación. Milena, mujer muy culta y de vivo temperamento, vivía en la Viena postimperial con su «matrimonio en lenta disolución»; Kafka, lo hacía en Praga. Sus encuentros sólo podían ser esporádicos. Las cartas ayudaron a superar la separación y se convirtieron en documentos de una pasión que fue creciendo a lo largo del tiempo...













