LAS CUATRO ÚLTIMAS COSAS

De todos los asuntos por los que los hombres son tan diligentes y solícitos, no hay ninguno de tan absoluta necesidad y alta importancia como la preparación para la muerte y el juicio, y la consecuencia inmediata de ellos, el Cielo y el Infierno, para obtener el uno y escapar del otro. Esto requiere todo el hombre en su mejor vigor, y debería ser el trabajo del día, pero generalmente se retrasa hasta la melancólica tarde de la vejez, o el crepúsculo de la muerte. Las nimiedades de este mundo los desvían de ese asunto principal, al que todas las demás cosas deberían estar...


























































