La tradición religiosa de Occidente, basada en el platonismo y en el dualismo de Agustín de Hipona, es una teología que deriva en una espiritualidad que enfatiza la voluntad, la penitencia y la renuncia a uno mismo. Ante ello, la obra presenta una teología que, devolviéndonos a nuestra relación original con el cosmos, responde con creces a los retos del hombre del siglo veintiuno, nos libera espiritualmente y nos abre a la alegría y la belleza cósmicas, al ecumenismo, a una nueva manera de orientar la espiritualidad, la sexualidad, la economía, el trabajo, la política, el arte y el...