Callada escritura

Frágil materia de paso siempre a su antigua quietud o de regreso a su efervescencia inicial, la palabra apenas si roza esa vicisitud con el nombre que solemos ponerle a las cosas pero que nos resulta insuficiente, un nombre que no nombra, solamente indica esa revelación como quien pone una señal para que el peregrino no se extravíe. De resto todo se halla en el cambio, a veces espléndido y soberbio, otras inhibido y cauto, pero en todo caso de tránsito. Quien percibe así este acontecer y se yergue en medio de esas livianas aporías y atiende con medido júbilo sus encriptados mensajes, ...


























































